viernes, 26 de noviembre de 2010

Contaminación terrestre

La contaminación del suelo consiste en la introducción en el mismo de sustancias contaminantes, debido al uso de pesticidas para la agricultura; por el uso de agua contaminada; por el polvo de zonas urbanas y las carreteras; o por los relaves mineros y desechos industriales derramados en su superficie, depositados en estanques o enterrados.
En los últimos 40-50 años la población mundial ha crecido enormemente y junto con ella el consumo de las familias lo que supone no solo el aumento de la explotación del suelo por parte del sector primario y el secundario, sino también el incremento de la cantidad de residuos que lo contaminan.
Hay varios tipos de residuos:
Residuos sólidos urbanos - incluyen los residuos domiciliarios, los generados en vías urbanas, zonas verdes y recreativas, los de construcción, demoliciones y obras domiciliarias, animales domésticos muertos, muebles y enseres, y vehículos abandonados, es decir toda la variedad de basura que se genera en las ciudades.
La gestión de estos residuo es fundamental para reducir al mínimo la cantidad de desechos enviados al vertedero, porque la mayoría son reciclables, por lo que hay cada vez mayor variedad de contenedores cuyo objetivo es guardar la basura para que sea convertida posteriormente en energía u otros productos útiles para consumir. De hecho, según un estudio de Eroski en España, cerca de un euro de cada cinco que gestionan los ayuntamientos españoles se destina a esa función y la necesidad de invertir más en esta actividad va a aumentar en los próximos años. Si en 1995 cada español produjo una media de 378 kilos de residuos al año (poco más de un kilo diario), en 2003 la cifra alcanzó los 502 kilos anuales por habitante (1,4 kilos de residuos al día por persona), casi un 33% más, de modo que se acerca a los niveles europeos (1,5 kilos diarios por habitante).
Para frenar esta continua acumulación de basura en 2006 se puso en marcha el Plan Nacional de Residuos Urbanos para reducirla reciclando el 75% del papel, cartón y del vidrio, entre otros objetivos y favorecer la descomposición de la mitad de la materia orgánica pero este no tuvo mucho éxito.
Una de las causas de este fracaso es que cada vez se generan más residuos: la media de las 17 ciudades es de casi 1,3 kilos de basura al día por habitante, aunque en Barcelona llegan hasta los 1,52 kilos y en Valladolid se quedan en 1,03 kilos. Las diferencias se dan también en las infraestructuras para la recogida selectiva de residuos. Pamplona y Córdoba destacan por su amplio despliegue de contenedores (muy por encima de los mínimos exigidos por el Plan Nacional para finales de 2006), mientras Barcelona, Zaragoza y Madrid son las peor equipadas y tienen mucho que mejorar.
Residuos industriales. Los que generan las actividades industriales. Pueden ser muy variados, en función del tipo de industria (radioactivos, metálicos, químicos, etc.) que los genere, aunque poseen en común la característica de ser potencialmente peligrosos.
En 2008, el Instituto Nacional de Estadística Español hace una encuesta según la cual el sector industrial español había producido un 49,9 millones de toneladas de residuos lo que suponía un 13,9% menos respecto al año 2007. De la cifra total de residuos, 25,7 millones de toneladas se generaron en las industrias extractivas, 19,4 millones de toneladas en las industrias manufactureras y 4,9 millones de toneladas en el sector energético.
Estas cifras muestran la enorme cantidad de basura que se genera por la industria española al año. Y ¿Cuánto se genera en total por todos los países al año? Pues no hay una cifra exacta.
Residuos forestales. Son los que proceden del mantenimiento y mejora de las montañas y masas forestales, cuando se hacen podas, limpiezas, etc.

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